Hace 6 años, motivado solo para hacerle compañía a mi hermano menor, entré a un curso de guitarra gratuito, patrocinado por el centro cultural de mi ciudad, bastante pequeña por lo demás. Comencé a asistir y las primeras clases no fueron nada del otro mundo, nada mas que ejercicios un poco aburridos y monótonos, los cuales repetíamos una y otra vez todo el grupo.

Conforme el curso avanzaba la monotonía de los ejercicios iba a la baja de manera cada vez mas notoria, aunque la sensación parecía transmitirse a otros lugares, sin desaparecer. Así hasta que llegó el momento de aprender la primera canción, esa que cuando terminas de aprenderla tocas una y otra vez sin cansarte, aunque al final, el cansancio es inevitable.

Al final es ese mismo sentimiento el que te lleva a querer poder hacer algo nuevo, lo que te lleva a practicar hasta que lo logras, para de nuevo repetir, hasta que te aburres y/o escuchas algo que te llama la atención nuevamente, y el ciclo continúa.

Sin darte cuenta, estás tocando cosas que al momento de entrar creíste que no harías, terminaste escuchando música que ni siquiera sabías de su existencia, compraste cosas para abrir mas tus posibilidades y empiezas a experimentar con cualquier cosa.

Puedes seguir practicando el mismo instrumento o pasar a muchos otros, parecidos o no en los que vivirás el mismo proceso anterior, que gracias a la experiencia pueden ser mas cortos que el primero.

El problema de todo esto, hay 2 grandes filtros, el espacio entre el primer párrafo y el segundo, y el espacio entre el segundo y el tercero. Para ti que estás leyendo esto, el truco para pasar el filtro es la paciencia, no pensar que lo que haces es para nada, porque al final del día, no hay una verdad absoluta respecto a esto, que todos tienen sus propias formas de aprender y que si logras motivarte lo suficiente aprenderás, en mi opinión, la mejor forma de invertir tu tiempo.

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